
Europa: silencio, servilismo, suicidio
Se impone trabajar hacia un marco que articule una masa crítica desde una lógica defensiva dirigida a preservar derechos costosamente logrados, porque, como aseveró Montesquieu: «Para que el poder no sea objeto de abuso, es necesario que, por la disposición de las cosas, el poder detenga al poder».
Las conversaciones cotidianas oscilan entre dos motivos: el hastío por la política nacional y el espanto por la otra. En ambos casos la respuesta dominante se parece mucho a lo que los psicólogos llaman indefensión aprendida, aunque una apreciación más fina invita a recuperar el diagnóstico de La Boétie: servidumbre voluntaria. Este escrito se ocupa de Europa, cuya respuesta ha oscilado hasta ahora entre el silencio, el seguidismo y el servilismo. Tres recetas para el suicidio. Como señala el historiador alemán Philipp Blom: «De aquí a unos 10 años, una Europa colonizada (…) podría acabar siendo una serie de dictaduras vasallas y de poca monta, sometidas a sus amos extranjeros».




