
En síntesis: la presencia continuada de un filósofo y un filosofar como el de Manuel Sacristán en la Facultad de Filosofía de la UB, un clásico que, como él mismo dijera de Gramsci, merece ser leído siempre y no estar de moda nunca, probablemente hubiera impedido cometer errores y desencuentros que, a día de hoy, nos deberían avergonzar a todos, al mismo tiempo que hubiera otorgado mayor presencia cultural, filosófica y política a la facultad en la que impartieron clase, entre muchos otros, colegas suyos como Jesús Mosterín, Ramón Valls, Juan José Acero, José Daniel Quesada, Margarida Boladeras y José Manuel Bermudo.
Espai Marx (9.11.2025)