
Nuria González no sabe de dónde viene su faceta de lucha por los derechos fundamentales de las personas, pero sí tiene claro hacia dónde la quiso orientar desde adolescente: a la protección de la mujer y las niñas. Su fuerte compromiso con el activismo le llevó a continuar esa labor cuando se mudó a México a través de la Asociación L’Escola A.C. A su regreso a España no quiso dejar atrás el proyecto y en 2017 fundó la sede central en Granada. Un año más tarde, abrieron un segundo espacio en Tarragona. Desde entonces, la organización se ha enfrentado a toda aquella situación que consideraban un atropello contra la dignidad y los derechos de la mujer: desde la creación del sindicato de prostitutas hasta los temas de alquiler de vientres o tratas de menores. Su último frente ha sido personarse como acusación y liderar la causa contra la deportación de 55 menores en Ceuta que se produjo en agosto de 2021 sin procedimiento legal alguno.
Confilegal (18.09.2025)